Un libro sobre la guerra de Ifni… con Miguel Gila como personaje

Un ejército mal equipado y abandonado a su suerte protagoniza ‘Todos los buenos soldados’.

El Regimiento de Infantería Canarias 50 participó en esta guerra olvidada. Yo conozco en Canarias a algún ex-combatiente de este conflicto.
antonio paniagua | madrid 20/01/2014
El novelista David Torres.
El novelista David Torres. c.m.
Fue la última guerra colonial en la que combatieron españoles en defensa de la metrópoli, pero de ella apenas hay rastro en la memoria colectiva. Sin embargo, la guerra de Ifni fue más que una refriega. Allí, en el secarral marroquí, muchos soldados quedaron abandonados a su suerte. Muertos de sed y hambre, armados a veces con mosquetones de la Guerra Civil, cruzaban las brasas del desierto calzados con alpargatas. Pese el pasado africanista de Franco, la contienda de Ifni no fue un asunto de portada en los periódicos de finales de los años cincuenta.
La propaganda de la dictadura quería mantener la ilusión de que España, a diferencia de Francia, mantenía la paz en sus colonias. De este conflicto trata Todos los buenos soldados (Planeta), una novela en la que David Torres urde una historia en las que concurren varios asesinatos, contrabando de kif y corrupción en el estamento militar. «Franco dejó a los soldados vendidos probablemente porque la realidad, una vez más, no coincidió con su fantasía paternalista de que a sus moros les encantaba estar bajo la mano protectora del gobierno español», dice el autor. El escritor denuncia el olvido en que ha caído un episodio de la historia española. La de Ifni, como casi todas las guerras, fue cruel, sangrienta y trufada de episodios grotescos que parecen extraídos de las historias que Gila contaba al enemigo al otro lado del hilo telefónico.
Y el cómico viene aquí a cuento porque es un personaje relevante de la novela. Él, Carmen Sevilla y otros artistas volaron la Nochevieja de 1957 a Sidi Ifni para entretener a las tropas españolas sitiadas en la ciudad. «La guerra de Ifni parece calcada de su famoso monólogo bélico, aunque él ya lo tenía bastante perfilado desde mucho tiempo atrás, ya que Gila combatió en la Guerra Civil e incluso sobrevivió a un fusilamiento.
Sólo que él lo contaba con ese humor negro suyo inimitable: ‘Me fusilaron mal’». El novelista creía al principio que el resultado de su empeño iba a ser una novela de humor, pero le ha salido un relato macabro y brutal, igual que los soliloquios de Gila. Marruecos siempre fue un campo de entrenamiento para los militares españoles. Las masacres perpetradas contra la población civil en la guerra del Rif se repitieron luego en la contienda del 36. Lo tiene claro David Torres, para quien las palabras ‘guerra’ y ‘honor’ jamás deberían ir juntas. En el libro además, se pone de manifiesto el gran desencuentro entre españoles y marroquíes.
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