Moneo se proyecta en el Bierzo

Precioso paraje.
El arquitecto español más reconocido internacionalmente define ya los detalles de la bodega que Descendientes de J. Palacios construirá en los próximos meses sobre las laderas de Corullón. Premio Príncipe de Asturias de las Artes el año pasado, el proyectista español con mayor reconocimiento internacional recala ahora en el Bierzo. Avalado también por el premio Pritzker, el genial arquitecto navarro llega a la comarca para dejar constancia de una huella imborrable que comenzó a gestar en los años sesenta. Apasionado por el vino y vinculado él a través de su bodega, proyecta en su estudio e imagina sobre el terreno la que será de referencia arquitectónica en la comarca y su primera gran obra en León.

RAFAEL BLANCO | CORULLÓN 03/11/2013

 
Rafael Moneo (Tudela, 1937), autor de obras como el edificio Urumea en San Sebastián, la estación del Ave en Atocha o la ampliación del Museo del Prado, trabaja desde hace más de un año en un proyecto que lo ilusiona especialmente por la pasión que siente por el vino: la bodega que los propietarios de Descencientes de J. Palacios imaginaron en las laderas de Corullón desde que en el año 1999 tío y sobrino —Álvaro Palacios y Ricardo Pérez Palacios— llegaron al Bierzo para revolucionar los tintos de la variedad autóctona Mencía, elevarlos al rango de sublimes y lanzarlos a la conquista del mundo.
Chao do Val, un paraje paradisíaco ubicado al fondo del valle que fascina al arquitecto y los bodegueros, es el lugar elegido para asentar el proyecto. Desde el fondo de la ladera que alfombran las cepas de Moncerbal son visibles también las otras viñas míticas de la bodega —San Martín, Las Lamas, La Faraona…—, pero también Corullón y su castillo y, por supuesto, la Peña do Seo.
Semienterrados en el perfil de la ladera, con tejado verde sobre la mayor parte de la construcción para integrarla completamente en el entorno, se construirán tres bloques unidos por un pasillo subterráneo.
Desde un patio principal de reparto de tareas y materia prima se accederá por un lado a un hueco central con dos plantas para oficinas. En un plano más discreto quedará un segundo bloque que tendrá utilidad como nave agrícola y almacén de productos ecológicos y biodinámicos, y bajo ella un aparcamiento para los vehículos particulares de los trabajadores . Y en el más visible una gran nave de elaboración y producto terminado. Su ejecución requerirá una gran vaciado del terreno hasta quince metros de profundidad, ya que bajo la galería de vinificación, proceso de manipulación y expedición, con acceso desde un segundo patio, estará la cava de crianza, con galerías excavadas sobre la pizarra, con paredes de piedra natural. En cada una de esas galerías envejecerán por separado los vinos de finca.
La profundidad, la temperatura y la humedad garantizarán las mejores condiciones para la evolución de los vinos en un entorno proyectado para alcanzar una capacidad de elaboración de unas 400.000 botellas al año.
Moneo, a quien Pérez Palacios define como «un sabio muy sensible al vino» —es propietario de la bodega La Mejorada—, asumió al diseñar la bodega el reto de desarrollar un proyecto «no sólo que tuviera el menor impacto visual y sobre un entorno de gran belleza, sino también que tuviera el menor impacto energético, en el que todo fuese natural y se mantuviese estable por la energía térmica que pueda generar la propia bodega».
Enamorado de la zona e implicado no sólo profesional sino también personalmente, trabaja bajo las premisas de «la máxima sencillez, belleza e integración paisajística y ecológica». Las obras, aun sin presupuesto, comenzarán la próxima primavera.
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