El curioso origen de la palabra ‘gilipollas’

Este consuetudinario epíteto de connotaciones peyorativas surgió de la figura de un alcalde de Madrid llamado Gil Imón. Otras fuentes apuntan a un fiscal de la época de Felipe III
TRAVESÍA DE GIL IMÓN -MADRID-
Quisiera conseguir, con el artículo que os presento esta mañana, que en vuestro rostro se dibuje una sonrisa acompañado de un ademán de desenfado y curiosidad.
En todo caso, mi noticia no pretende inflamar iras, réplicas furibundas o enojos; no busca caras largas crispadas por el enfado y la crítica. No quisiera ser la causa de ceños fruncidos o comentarios peyorativos contra mi persona.
La eleccción del tema de mi artículo matutino no guarda relación alguna con una malsana tendencia mía por abordar terrenos escabrosos y soeces. Detesto la grosería y me repelen sobremanera los términos peyorativos, las palabrotas, la falta de respeto, la vulgaridad y la descalificación irrespetuosa.
Sin embargo, como ávido explorador del léxico que soy he querido diseccionar las entrañas de un término de uso común y generalizado para desentrañar las claves de su origen prístino. Como vengo anunciando desde el inicio de página, esta noticia hay que tomarla con desenfado, pues no es mi intención hacer cátedra de mis pesquisas.
ORIGEN DEL CALIFICATIVO “GILIPOLLAS”.
Tal vez debido a nuestro carácter latino, somos los españoles un pueblo dado a la verborrea, el histrionismo y la afectación exagerada en nuestro modo de comunicarnos con los demás. Gesticulamos, exageramos, definimos con parábolas, metáforas y chanzas ingeniosas a quiénes nos rodean. Tenemos también una tendencia en incremento al uso de neologismos, que con el uso, se acaban incorporando al vasto universo del lenguaje.
Es moneda de cambio habitual utilizar toda suerte de epítetos y términos peyorativos para describir a un conocido o a un individuo a quién se toma como referente.
Tal vez uno de estos calificativos más populares y extendidos es “gilipollas”.
Existía en la época del Duque de Osuna, allá por el siglo XVI, un eximio personaje de alto copete llamado Don Gil Imón. Mis pesquisas derivan hacia el retrato de un destacado fiscal del Consejo de Hacienda de la época de Felipe III. Otras fuentes parecen indicar que este representante gubernamental era en realidad un insigne alcalde.
El origen de la palabra “gilipollas” podría provenir de un excelso fiscal de la época de Felipe III llamado Gil Imón
D.Gil Imón gustaba de codearse con gentes de las más altas esferas; acudía a reuniones de boato y pompa donde se debatía acerca de asuntos de estado de gran trascendencia.
Asistía a estos actos sociales siempre en compañía de sus dos hijas, una versión grotesca y antagonista de la beldad femenina que atesoran iconos clásicos como Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor o la contemporánea Angelina Jolie.
A las muchachas, chavalas o jovencitas por aquel entonces se les denominaba “pollas”. Como digo físicamente no eran agraciadas, y al parecer, a esta carencia física se sumaba una merma intelectual destacable. A bote pronto y por consenso general la primera impresión era que las chavalas o “pollas” eran notablemente lentas de entendimiento, lerdas.
Los eventos sociales en los que se involucraba D.Gil Imón eran iterativos y frecuentes. Su presencia en ceremonias, fiestas y compromisos no sorprendía a nadie, y mucho menos que acudiera siempre en compañía de sus hijas.
Cuando este fiscal se hallaba reunido sus hijas soportaban aquellas duras horas de tedio suspirando porque algún “pollo” o muchacho se les aproximase para llenarlas de consuelos y halagos.
Sin embargo, sus pretendientes, por procaces que estos pudieren ser, parecían poco inclinados a la lujuria o el romanticismo al comprobar que, aparte de adefesios, las “pollas” eran además bastante bobaliconas.
Así, de esta manera, cuando aparecía D.Gil Imón en compañía de sus hijas, se anunciaba: ¡!Ahí llegan D.Gil y sus pollas!
Rápidamente la asociación de ideas fue inevitable y los personajes de la época más proclives a la invención de mofas, la sorna y el ingenio comenzaron a fusionar en un mismo término o concepto la estulticia con las “pollas” o hijas del fiscal. Así, “Gil y “pollas” pasaría a ser cita o comentario explícito que aludía a la torpeza mental. Cuando uno quería señalar que alguien era o parecía alelado o corto de entendederas aludía a las “pollas” del fiscal D.Gil Imón.
PLANO DE MADRID, TRAVESÍA DE GIL IMÓN, (SEÑALADO EN ROJO ENTRE PSO.IMPERIAL Y RONDA DE SEGOVIA).
VÍCTOR VIRGÓS. BLADERUNNER.BLOGDIARIO.COM
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