Un funcionario con 2.700 años

El Museo Bíblico y Oriental de León expone un gran sarcófago egipcio de la Época Baja, con la policromía íntegra.

 norberto
e. gancedo | león 28/03/2012
No conocemos su nombre, sólo sabemos que muy posiblemente fue un alto funcionario del antiguo Egipto que empleó gran parte de su fortuna en procurarse un atavío adecuado para su viaje hacia el Más Allá. Una indumentaria de madera de cedro —intensamente policromada con imágenes y jeroglíficos— que desde hace pocos días es el nuevo ‘inquilino’ del Museo Bíblico y Oriental de León, con sede en la Real Colegiata de San Isidoro.
Los visitantes de este sorprendente centro que aúna dos vertientes —la investigación en el Instituto y la difusión en el Museo— ya pueden contemplar este gran sarcófago egipcio que se muestra en el centro de la sala principal del museo. María de la Luz Mangado, egiptóloga y profesora de egipcio en el Instituto Bíblico, adelantó que al museo leonés acaban de incorporarse tres nuevas piezas: «Aparte del sarcófago, hemos expuesto un papiro griego y una sábana de lino en latín cursivo, del siglo I y procedentes de la península del Sinaí, que aún estamos estudiando y cuyo contenido y valor concreto daremos a conocer en su momento». En lo que respecta al sarcófago, Mangado resaltó su «imponente tamaño» y el hecho de que conserve «toda la iconografía funeraria sobre cómo entendía este pueblo el paso a la otra vida». «Está, por un lado, su valor artístico, nos encontramos ante una pieza completa y verdaderamente impactante; por otro, constituye una obra de gran valor histórico que nos acerca, de primera mano, a la creencias populares de aquel tiempo», añade Mangado, navarra de nacimiento pero con raíces en el pueblo leonés de Gusendos de los Oteros.
En barca hacia el Más Allá. «Para los antiguos egipcios la otra vida era una prolongación de ésta, en la que se tenían las mismas necesidades», un problema que se salvaba «a través de las ofrendas en las tumbas» y con toda una iconografía que habla de «cómo fue la vida del difunto y cómo debía afrontar ese ‘túnel’ o ‘camino oscuro’ que conducía al Más Allá», comenta esta egiptóloga, quien describe una policromía en la que predominan «los tonos verdes, azules y rojizos», donde podemos ver «a diosas aladas y dioses funerarios que protegen al difunto» y le ayudan, con una serie de rituales, «a pasar en barca desde la noche al Otro Mundo».
«Todos los grandes hombres de aquella época querían dejar constancia en sus féretros de haber sido buenos ciudadanos, de que en vida cuidaron bien a su familia e hijos, y que ayudaron a los huérfanos y los necesitados», apostilla la profesora. Además, recordó María de la Luz Mangado que el sarcófago está decorado también en su base con una imagen de Nut, protectora del cielo y personificación de la bóveda celeste, «muy bien conservada». En cuanto a la procedencia de la pieza, que habría pertenecido, según esta experta, a un acaudalado funcionario de una provincia egipcia, Mangado indicó que probablemente fue sacada de Egipto hace tiempo, quizá en época colonial, años de gran tránsito de piezas hacia Europa por el afán de diplomáticos y arqueólogos, y que ahora ha sido adquirida en un anticuario.
María de la Luz Mangado, además de impartir lengua y tradiciones egipcias en el Museo Bíblico y Oriental, es miembro del equipo internacional de excavaciones en Oxirrinco y actualmente ultima un ambicioso proyecto de estudio de momias egipcias de animales en la Universidad de Navarra.
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